No más invisibilidad

2015/01/20

La novela de Eduardo Lalo, “Simone”, pone de relieve el tema de la trata humana en la comunidad china en Puerto Rico. Nos negamos a creer que la trata humana hacia inmigrantes, muchas veces indocumentados, ocurra en el país porque decimos que eso no pasa aquí. Sin embargo, ocurre más de lo que pensamos y es un delito cobijado bajo un manto de invisibilidad.

Las víctimas, tanto adultos como niños, se mantienen en la trata humana por miedo a que las denuncien y las deporten a su país de origen, por miedo a las deudas que han contraído para llegar al paraíso que representa llegar a nuestro país o simplemente por miedo a pedir ayuda para salir de la situación. Para darles una alternativa, radiqué y fue aprobado por ambos cuerpos legislativos, el PC1657 para crear la “Ley de asistencia a migrantes víctimas de trata humana”.

Esta ley, en trámite para la firma del gobernador, busca orientar a las víctimas de trata humana para regular su estatus migratorio a través de la División de Asistencia a Víctimas y Testigos del Departamento de Justicia quien coordinará los referidos de las mismas, según la ley federal “Victims of Trafficking and Violence Protection Act”.

Mediante la “Visa T”, se ofrece estatus de no inmigrante temporal a las víctimas de trata humana con la condición de que ayuden a las autoridades a investigar y procesar los crímenes relacionados con el tráfico de personas. Estas visas permiten a las víctimas de tráfico humano permanecer en territorio de Estados Unidos durante cuatro años después de la fecha en que se aprueba la solicitud de la “Visa T”. De esta forma, no se va tras la víctima inmigrante con un estatus migratorio indefinido, sino tras el que comete el crimen de traficar con personas. Con la “Visa T” se les da una autorización de empleo con la que pueden trabajar legalmente durante su estancia en el territorio donde se encuentre.

A pesar de que la “Visa T” es un recurso que ya existe, las víctimas inmigrantes lo usan poco por desconocimiento o por los obstáculos burocráticos que les impiden realizar las gestiones necesarias para regular su estatus migratorio.

La División de Asistencia a Víctimas y Testigos no tendrá que llevar a cabo esta tarea sola sino que coordinará con la Policía de Puerto Rico y con organizaciones sin fines de lucro que puedan proveer asistencia a estas víctimas.

Cuando este proyecto sea convertido en ley, estaremos poniéndole punto final a la revictimización de estas personas por su estado vulnerable y las ayudaremos a reinsertarse en la sociedad.

Sólo atajando la invisibilidad de aquéllos que sufren situaciones tan trágicas como el tráfico y la esclavitud humana podremos erradicar esta terrible injusticia en nuestro país.

Columna publicada en El Nuevo Día 1/20/2015.

Categorias: Del Escritorio de la Honorable Luisa Gándara, Prensa
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